El viernes 13 de julio en el Auditorium del Círculo Médico de Vicente López, la Sociedad Amici della Cultura Italiana organizó la charla: “Los etruscos, precursores de la cultura romana”, a cargo de la Profesora María Morichetti. Fue una introducción a la sofisticada civilización etrusca, que  tuvo su núcleo en la actual Toscana, pero conquistó territorios desde la llanura del río Po hasta el golfo de Nápoles. El pueblo etrusco ha intrigado siempre a los estudiosos por su origen y su lengua, diferente del resto de las lenguas itálicas. En cuanto a su formación, parece provenir de grupos autóctonos del norte de la península que recibieron aportes del Asia Menor (la actual Turquía). Guerreros y navegantes, y hábiles comerciantes, los restos materiales de su cultura han sufrido una dura historia de pillaje. Pero el contenido de cientos de tumbas atestiguan la riqueza y poderío de sus ciudades-estado, como Tarquinia, Vulci, Chiusi, Orvietto, Vetulonia y Cerveteri. Las pinturas al fresco de las tumbas muestran varones y mujeres de cabellos oscuros ensortijados luciendo sus vestimentas y alhajas mientras disfrutan de lujosos banquetes. Entretanto, a su alrededor se mueven bailarines, músicos, mimos, equilibristas y atletas en juegos gimnásticos. En su expansión hacia el sur, los etruscos fundaron Roma (“Ruma” o “rumos” es una palabra etrusca para “río”, refiriéndose al Tíber). Encontraron un grupo de aldeas dispersas  y las transformaron en una ciudad de calles bien trazadas, construcciones de piedra, y con un sistema de saneamiento de los desechos. Fueron maestros de los romanos en la agrimensura y en los trabajos de ingeniería hidráulica (como obras de riego y drenaje de pantanos), y en el uso del arco de medio punto y la bóveda. Los romanos también tomaron de la cultura etrusca los símbolos de poder, las prácticas adivinatorias para conocer la voluntad de los dioses, los ritos de fundación de ciudades e incluso los juegos gladiatorios.